Regards Croisés

Ce blog est un espace d'échange pour les 6 photographes (3 mexicains et 3 français) sélectionnés dans le cadre de l’échange culturel et artistique entre la région Bretagne et le Mexique BREIZH-MEX, pour réaliser une résidence de deux mois au cours de l’année 2010, respectivement en Bretagne pour les mexicains et au Mexique pour les français. Les photographes développeront un projet sur le thème de REGARDS CROISES. Ce programme de résidence sera suivi d’une exposition itinérante en France et au Mexique, et de l’édition des travaux du concours.


22 de octubre de 2010

Pasados y futuros remotos





Un viaje se extiende indefinidamente, no dura mucho ni poco. Algo sucede en el transcurso que no es posible aprehender. Es inasible. Viajar es vivir el vértigo de lo que podría suceder, de un gozo venidero, remoto, como el que transmite un objeto en el que el tiempo se ha acumulado hasta transformarlo en arte. Hay que buscar la exacta lentitud del viaje, la más imprevista. Para Robert Smithson, el presente del artista debía dirigirse a los sitios donde los futuros remotos se encuentran con los pasados remotos. Cálculos de tiempo o de luz no serían suficientes para llegar a esos encuentros. Porque el viaje es una corriente que no tiene principio ni final, que avanza con la misma intensidad de un papel de algodón que se arruga entre las manos o de la carrera de un niño que choca contra nosotros. Viajar es recibir un golpe de brisa, un sueste, como le llaman en el sureste de México. (También hay corrientes que pueden sentirse como un toque de medusa, hay que tener cuidado) Viajar es encontrarse en los límites de estas contenciones.




Por la mañana temprano, un camino se abre desde mi habitación, en el Hotel Vauban, hasta la esquina de los cigarrillos y el periódico, en las calles Colbert y Château. Un hombre de 93 años, médico conocido en Finistère, condujo su automóvil hasta caer al mar; se encuentra grave, en un hospital de Brest. Los seis brazos de Cocteau escriben, fuman, leen; él mira de frente y da la espalda al espectador. Los sindicatos franceses toman medidas extremas para presionar las reformas a las jubilaciones, bloqueos en refinerías y carreteras del país, vuelos cancelados en los aeropuertos, el servicio de la SNCF afectado, manifestaciones, un poco de caos… Las personas en los cafés fuman, conversan, hay una electricidad en el ambiente. Las cosas llegan y desaparecen sin detenerse…


El viaje puede ser solitario o no. Pero eso no importa mucho, encontrarnos y separarnos es lo normal. Muchas situaciones llegan y rompen los planes, las reservas previas. El mapa, los itinerarios, la mirada pueden ser aspectos significativos pero no son los encuentros. Un viaje sólo se convertirá en arte si otorga al tiempo del viajero, a su imprevisible paseo, la clave de su propio destino. Es intenso dejarse llevar por el movimiento y el transcurso de las situaciones afectivas: la aparición de los límites que abren el recorrido, que lo cambian de sitio y lo pierden en las profundidades. Es intenso también el regreso a la superficie, la suavidad de la siguiente vuelta, ese respiro donde se encuentran siempre maravillas. Viajar es un río de intensidades, encuentros, pérdidas. Su velocidad es muy parecida a la memoria.



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